La City de Londres, breve pero intensa

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La City de Londres, breve pero intensa

Una vez aterrizamos en Londres, lo que más nerviosa me puso fue caminar por Oxfort Street. Hay que verla y disfrutarla, pero respira hondo antes. Desde el punto en el que te asomes a esta gran arteria comenzarás andando a tu ritmo, paso a paso. Pero pronto te darás cuenta de que avanzas empujada por una gran marea de seres humanos que te arrastra como si de una débil rama caída de un árbol al paso de la riada te trataras. Ten cuidado y piensa antes el lugar estratégico para parar a mirar un escaparate o la fuerza de la ola te llevará consigo. Toda una experiencia. No obstante, es una de las calles más dinámicas y vivas que he podido recorrer. Este es el punto donde cogí el primer autobús que vi pasar en mi misma dirección sin importarme lo más mínimo el destino.

En mi humilde opinión, uno de los mejores recorridos es el que te lleva desde la Torre de Londres hasta el Brick Lane y desde aquí al Canary Wharf. El gran dúo turístico que forman la Torre de Londres y el Tower Bridge no pasa desapercibido. Impresionantes colas de gente esperando su entrada en la Torre impiden el paso hacia la orilla del río Támesis, que atraviesa la ciudad, para apreciar su magnitud y su puente más famoso. Por cierto, la Torre de Londres es famosa por su prisión, pero a lo largo de sus más de 900 años ha sido casa real, arsenal, casa de la moneda y reserva de animales salvajes. Si esas paredes hablaran…

Visto esto, si caminamos hacia el Norte llegamos al conocido Brick Lane, la calle donde mejor desarrollarás el sentido del olfato. Muchos son los puestos y restaurantes de comida de todos los lugares del mundo cuyos escaparates harán que lo quieras probar casi todo. Sí, caí en la tentación. Tiendas de ropa vintage y arte en la calle son los conceptos que completan la zona. La diversidad étnica y cultural que se aprecia aquí es la mayor de toda la ciudad.

Llegados a este punto es interesante cruzar el conocido Canary Wharf, un conjunto de edificios altos que albergan oficinas y sedes comerciales de las más poderosas empresas. Pero eso no es lo que le da encanto, sino las curvas que hace el Támesis entre ellos creando una especia de mini islas. Desde aquí vamos a Greenwich. Sí, el meridiano. El barrio que le hace honor a su nombre es uno de los más tranquilos que encontré. En esta zona se encuentra el Royal Observatory (hay que subir un poquito, pero la vista de la ciudad merece la pena). Yo no entré al edificio, me quedé en el mirador disfrutando de la vista de Londres. Pero si entras, verás que en su patio interior está dibujada la línea que separa el mundo entre Este y Oeste. Al bajar de nuevo a la civilización, el enorme pulmón verde que es el Greenwich Park.Nothing Hill es, para mí, uno de los barrios más inspiradores. Las casas, en las que puedes apreciar hasta el más mínimo detalle de decoración a través de sus grandes ventanales sin cortinas, son una pasada. A finales de Octubre se celebra Halloween y aquí es una costumbre vestir y decorar cada rincón de la vivienda. Las calabazas y demás enseres son apreciables a simple vista. Y por último disfrutar de Portobello Road, una calle que aglutina las tiendas con más estilo. Son muchas las cosas que se pueden encontrar por aquí y a buenos precios.

Otras visitas imprescindibles son Picadilly Circus, la torre del Big Ben, la abadía de Westminster y el Palacio de Buckingham. Todos ellos fácilmente accesibles desde el metro de Westminster. Desde aquí, con sus 135 metros de altura, se puede apreciar el London Eye al otro lado del río. A muy poquito caminando está una de las plazas más famosas de la capital: Trafalgar Square. Aquí me senté a descansar y tomar un café para llevar mirando al enorme gallo azul que lidera una de las esquinas de la plaza, ¿qué querrá decir? Por la zona también está alguna de mis recomendaciones: perderse por el Soho y sus cafés y abrir bien los ojos al pasar por Chinatown.

Al noreste, en el metro Warwick Ave está la conocida Pequeña Venecia londinense. No es tanto oro lo que reluce, pero si tenéis tiempo no está mal. Y muy cerquita está la calle con mayor concentración de tiendas árabes de todo tipo: Edgware Road.Covent Garden es también uno de los recintos con más demanda entre los turistas. Además de lo que dicen las guías, hay una gran tienda de Apple que muy probablemente tenga algún taller interesante. Suelen ser gratuitos, pero si estás interesado es mejor reservar plaza en su página web.

Si llegas a Candem Town, que será una ciencia cierta, no te puedes perder otra de mis favoritas: el barrio de St. Pancras. En Euston Road se puede admirar la genuina y romántica estación de tren que preside el barrio y la British Library. La primera es un construcción neogótica de la era del vapor, y la segunda un gran edificio que alberga una copia de cada libro publicado en el Reino Unido y en Irlanda. Eso explica los más de 11 kilómetros de espacio que usa al año. Pero esto no es una biblioteca al uso. Su impresionante interior alberga una cafetería, exposiciones, salas de lectura, de estudio, de reuniones… En fin, un complejo intelectual. Cuando yo fui había una maravillosa exposición de las primeras entregas de típicos libros infantiles. ¿No es genial?

Estación de tren de St. Pancras

Viejos oficios en los bajos de Euston Road

En Lewisham, un poco perdida tras subir al Royal Observatory

Y algo que no podía faltar en esta ferviente ciudad son museos. En tan poco tiempo no visité ninguno, lo único que hice fue perderme por las calles y comer. Pero hay para todos los gustos.Skyline de la City: Royal ObservatorySoho, Brick Lane, St Pancras, Nothing Hill, Candem TownComer: Brick Lane o cualquier calle porque está plagado de sitios de comida de todas las clases

Alojamientos en la zona

2017-06-13T12:16:38+00:00
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